24 de octubre de 2019

El reto demográfico como oportunidad de reinvención de la vida en el campo



Se calcula que la población mundial crece a un ritmo de 83 millones de personas al año y se espera que alcance los 9.700 millones en 2050 (actualmente somos 7.700), según un informe publicado por Naciones Unidas en junio de 2019. Estas cifras dejan claro que la demografía mundial es uno de los grandes retos del siglo XXI.

¿Dónde se van a concentrar esos millones de habitantes?, ¿será posible un mundo sostenible? El envejecimiento de la población y la tendencia a la concentración en zonas urbanas, en concreto megaciudades con una alta densidad de población provoca que haya grandes espacios con una densidad de población muy baja, como es el caso del campo.

En España, más del 40% del territorio tiene densidades de población muy bajas que suponen más del 60% del total de municipios y solo el 3% de la población total, según datos del INE. Con estas cifras, ¿cómo van a contar los habitantes de las zonas rurales con servicios e infraestructuras adecuadas al medio?

Aislamiento geográfico, dificultades de integración territorial con otras regiones, falta de conexiones de transporte y de Internet, ausencia de servicios sociales adecuados, menores dotaciones de capital humano y oportunidades de empleo son algunos de los problemas que viven actualmente los habitantes de las zonas rurales por la despoblación.

En el camino hacia un nueva ruralidad es importante un proceso de escucha para saber qué necesitan sus habitantes

En Relathia venimos hablando desde hace un tiempo sobre la necesidad de un nuevo enfoque de ruralidad del siglo XXI que haga frente a los retos uniendo la perspectiva global de los grandes debates, como es el caso del reto demográfico del que hemos ofrecido datos en post anteriores, con lo que piensa la gente en el terreno. En este camino hacia un nueva ruralidad es importante realizar un proceso de escucha para saber qué necesitan sus habitantes y así poder aterrizar las ideas de los grandes debates en las necesidades específicas de cada lugar.

Como hemos señalado al comienzo, el reto demográfico es uno de los grandes desafíos de la sociedad del siglo XXI. La despoblación es un reto para todos. Afecta a la estructura económica y es un factor de riesgo para la conservación del medio natural y patrimonio y la sostenibilidad social y demográfica.

En las zonas rurales, por un lado, encontramos un sobreenvejecimiento de la población. Jóvenes y mujeres emigran hacia zonas urbanas donde encuentran mayores y mejores posibilidades de futuro. Esta situación refuerza la pirámide de población regresiva.

La despoblación Afecta a la estructura económica y es un factor de riesgo para la conservación del medio natural y patrimonio y la sostenibilidad social y demográfica

Además, el envejecimiento activo no tiene las mismas posibilidades de desarrollo en las zonas rurales que en los entornos urbanos ya que la disminución de población supone también la pérdida de profesionales y servicios básicos.

Otro de los retos es la masculinización del campo. La ausencia de mujeres en las edades jóvenes y centrales constituye en la actualidad uno de los principales factores que dificultan la sostenibilidad social y demográfica de las áreas rurales. Las desigualdades de género (reparto de tareas domésticas, gestión de dependencia, trabajo…) hacen que las mujeres emigren hacia zonas urbanas donde encuentran mayores recursos educativos y oportunidades laborales.

Respecto a los movimientos migratorios, estamos ante una nueva realidad del modelo de poblamiento, poco perceptible a escala estatal, pero que es importante dentro del medio rural. Hablamos del trasvase de población de los municipios más pequeños a otros que aun siendo rurales, tienen mayor población (entre 5.000 y 10.000 habitantes), según el informe del Consejo Económico y Social “El medio rural y su vertebración social y territorial”.

Las mujeres emigran hacia zonas urbanas donde encuentran mayores recursos educativos y oportunidades laborales

Es necesario que señalemos que el riesgo de caer en situación de pobreza es mayor entre la población que reside en zonas rurales debido a cuatro categorías de problemas que estas zonas suelen llevar asociados:

  1. Laborales, dada la falta de oportunidades de empleo.

  2. Demográficos, debido al éxodo de la población a las zonas urbanas.

  3. Educativos, causados por la falta de oferta educativa,especialmente en las etapas no obligatorias.

  4. Accesibilidad a servicios básicos y falta de infraestructuras adecuadas.

¿Es posible ver estos desafíos como una oportunidad de reinvención de la vida en el campo?, ¿por qué no apostar por un envejecimiento de calidad que evite que personas mayores se marginen en las ciudades por servicios que no tienen en sus pueblos?, ¿por qué no dotar de servicios adecuados a las necesidades de cada lugar desde la óptica del campo?, ¿por qué no hacer del campo un lugar apetecible para vivir?, ¿por qué no desarrollar mecanismos que ayuden a dejar de ver al campo como un problema para darnos cuenta de que es el gran oxígeno de la humanidad que debemos cuidar?

¿Es posible ver estos desafíos como una oportunidad de reinvención de la vida en el campo?

Desde Relathia creemos que nos debemos dirigir hacia un campo en el que se tengan los derechos a los mismos servicios públicos que cualquier ciudadano, pero teniendo en cuenta siempre que hay una manera de vivir que es diferencial a la de la ciudad y, por lo tanto, requiere de servicios adaptados al medio. No se trata de hacer los pueblos ciudades, sino de ofrecer las máximas posibilidades de desarrollo con las herramientas y mecanismos que nos facilita el contexto digital.

Me gustaría finalizar con esta reflexión de la geógrafa Josefina Gómez Mendoza en el artículo “Por favor, no la llamen España vacía” sobre la despoblación de las zonas rurales:

Si acaso, despoblada. Regiones o territorios de baja o muy baja densidad de población. Pero no vacía; para empezar porque no lo está, son territorios, paisajes, patrimonios y sobre todo las personas que viven en ellos. […]

Por qué no lograr hacer del medio rural o de partes de él un lugar apetecido para vivir. Lo importante es mejorar las condiciones de vida de los habitantes de los medios rurales despoblados y atraer nuevos residentes con voluntad de permanecer: para ellos se necesita, lo sabemos de sobra, accesos, sobre todo el digital, servicios, emprendimiento y tamaño territorial adecuado.

Fuentes: