07 de abril de 2022

Más participación ciudadana y menos trámites burocráticos



Fuente: Elena Gallego

La burocracia es la guinda del pastel de la despoblación. Algo así como la gota que colma el vaso y hace que terminen ahogándose todos dentro. No es por exagerar, pero si ya de por sí es complicado, no digamos en temas referidos a la administración, fondos o proyectos existentes, o en diseño, relativos al medio rural.

A mi me ha llevado más de un año conocer lo que se cuece en mi comarca. De hecho, al principio llegué preguntando por el grupo de acción local de mi comarca y otras cercanas, y muchos vecinos no sabían contestarme respecto a qué hacían o cómo se podía contactar con ellos. Vecinos que llevan toda la vida en la zona y vecinos que quieren comprometerse con el desarrollo de su territorios. Ni ellos, ni yo hasta que pude hacer una entrevista a su presidente, sabíamos de qué iba aquello. Tampoco ayudaba el hecho de que en sus oficinas tuviesen a una persona que actuaba de mueble decorativo. Este grupo de acción local, como ejemplo de muchos otros, provoca desconocimiento, frustración y acrecienta la desesperanza de sus vecinos en un futuro más alentador.

Con esta experiencia intento mostrar que es necesario una mayor simplificación y transparencia de la información que afecta directamente al mundo rural; porque también concierne a las problemáticas sociales y económicas de estos territorios. La mejora en la comunicación de esta información comienza por hacer partícipes a los ciudadanos de su propio desarrollo local. Mediante talleres, charlas y grupos de trabajo en lugares físicos o páginas webs, los habitantes de las zonas rurales tendrían la oportunidad de conocer más herramientas estratégicas en la gestión del territorio, como la Agenda 2030 o las “71 propuestas para conseguir una legislación más justa para el medio rural” del grupo de trabajo G100.


Además, serían espacios y momentos que les permitirían compartir experiencias que generen claves de acción más específicas y acordes a sus deseos y necesidades. Muchos agentes externos y policy makers plantean ideas en base a su conocimiento general, pero el conocimiento específico de las condiciones de cada lugar solo lo pueden ofrecer sus habitantes. De forma que combinar la participación de ambos sujetos mejoraría el alcance de los planes de acción territorial.

En este objetivo, y no es porque sea mi área de trabajo, es clave la intervención de agentes sociales que puedan gestionar dicha participación y recopilar los datos. Los científicos sociales, de todas las disciplinas, están cualificados para trabajar más allá de la academia y la teoría. Estos poseen herramientas y conocimientos que dan la primacía que se merecen los ciudadanos locales; de manera que, veo esencial que tengan un mayor reconocimiento en nuestra sociedad, así como más oportunidades laborales en este ámbito.

Con este alegato a una mejora en la proyección de los planes territoriales, y un aumento de la participación ciudadana, las ayudas destinadas a impulsar el medio rural recibirían una mejor inversión. Muchas veces estos fondos nacionales o europeos caen en saco roto o directamente no se asignan, ya que hay una preevaluación mal efectuada en los estudios de inversión. Una gran mayoría de ciudadanos ignoran o malinterpretan las condiciones, requisitos e informes de evaluación que deben presentar en el proceso de solicitud de estas ayudas, ya que estos trámites se vuelven complejos y rebuscados. Por lo que el objetivo no debería ser tanto publicitar estos fondos sino hacerlos accesibles y entendibles para todos, con herramientas y puntos de información que los puedan explicar.

En consecuencia, eso de menos es más se materializa en el medio rural, donde la transparencia y la claridad de la burocracia se transforma en conocimiento y, por tanto, en esperanza. Los vecinos y vecinas de la comarca, como de cualquier territorio rural, merecen estar informados y ser partícipes de su propia transformación. Eso que se escucha tanto ahora de las políticas públicas bottom up, no consisten más que en comenzar por escuchar a la gente para poder garantizar la cobertura de sus inquietudes y necesidades. Así dejémonos de tecnicismos y pasemos a escuchar a la gente real de a pie de calle. ¿Y tú qué opinas?

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