01 de noviembre de 2021

Transición energética: necesaria, urgente y posible



Publicado en LinkedIn el 1 de Noviembre de 2021

Una pieza vertebral para construir un escenario sostenible es la transición energética. La necesitamos.

Y es que la energía es parte esencial de la vida. Toda actividad requiere energía pero no toda la energía es sostenible. Ahora lo sabemos y los datos científicos constatan el impacto de la generación y uso de determinadas energías en el Planeta hasta hacer insostenible nuestra forma de vida actual.

El punto de ruptura se sitúa a mediados del s XIX cuando al uso del carbón se añadieron otros combustibles fósiles como el petróleo y el gas como fuente principal de energía de nuestro modelo de crecimiento económico. Primero fue la industrialización, después la globalización con la revolución de los transportes y comunicaciones, y ahora -no lo olvidemos- con la digitalización que también es muy intensiva en energía. 200 años que han puesto en jaque la capacidad de regeneración de la Naturaleza por la emisión de gases de efecto invernadero (de los que el CO2 es solo el primero de la lista) y sobre todo por la destrucción de la biodiversidad. Tenemos que redefinir nuestro modelo para recuperar o, mejor dicho, conseguir una senda de sostenibilidad.

La transición energética se basa no sólo en la descarbonización sino en la electrificación con fuentes limpias y el ahorro y eficiencia energéticas. No podemos vivir sin energía pero podemos vivir con menos (reduciendo intensidad y aumentando eficiencia) y mejor.

El informe anual de la Agencia Internacional de la Energía publicado este mes de octubre muestra que a pesar del fuerte avance en el despliegue de energía solar y eólica, el consumo mundial de carbón está creciendo y con ello empujando las emisiones de dióxido de carbono (CO2) hacia su segundo mayor incremento anual en la historia. Es importante recordar el peso de las distintas fuentes en el total del consumo mundial:


BP, 2021

Es necesario y es urgentePor cada grado que aumenta la temperatura del Planeta lo hacemos inhabitable a mil  millones de personas. Y ya hemos aumentado 1,1ºC (en media) de ahí la trascendencia de los acuerdos de París de 2015 de no salirse de la horquilla de 1,5 a 2º de calentamiento respecto de los niveles preindustriales que el G20 de este fin de semana recortó a 1,5º.

Urge actuar y urge aumentar la ambición también para hacerlo posible. Solo siendo conscientes de que el único futuro posible es el escenario sostenible podremos alcanzarlo. Y aquí vienen las malas y las buenas noticias de verdad: Aterrizar lo que es necesario y urgente a la realidad del día a día. Esa en la que los problemas son de todos pero desigualmente repartidos.

  • Entre países desarrollados que han alcanzado los máximos niveles de bienestar contaminando y los que están en fase de desarrollo.

  • Entre países productores de energías “sucias” y países consumidores dependientes. Europa es dependiente (España importa el 75% de la energía que consume) lo que nos hace especialmente vulnerables. De ahí la importancia estratégica de liderar la transición con un despliegue acelerado de energías renovables (en el que España puede dar la vuelta a su situación).

  • Entre los distintos sectores: no es solo la industria (tanto o más es el transporte y los edificios) y los distintos actores: son los políticos y las empresas, pero también los ciudadanos.

La buena noticia es que hoy podemos disponer de las tecnologías necesarias para hacerlo (ver post “Evidencias y determinación para actuar”).

¿Qué vas a hacer tú? Hablemos de ello. Es un cambio sistémico que requiere participación y colaboración de todos. Hay muchas resistencias y dificultades pero hoy es, además de necesario y urgente, posible