13 de julio de 2021

SLO



SLO

Artículo publicado en la Newsletter ESCENARIO SOSTENIBLE para LinkedIn el 30 de Junio de 2021

SLO son las siglas en inglés de la Licencia Social para Operar, término que está ganando peso en la construcción del modelo sostenible.

Se refiere a la legitimidad social de las actividades y proyectos de una empresa o actividad económica determinada, el nivel de apoyo y aprobación por parte de diferentes grupos de interés.

Este concepto se originó en la industria extractiva (minera en concreto) muy vinculado por tanto al impacto medioambiental pero también a la salud y seguridad de las personas de la comunidad local.

En los tiempos de crisis que vivimos, se buscan culpables porque lo que ahora tenemos no colma nuestras expectativas. Necesitamos cambiar los medios para conseguir otros resultados. Se cuestiona el statu quo y se tiende a creer en lo nuevo que desintermedia (y destruye) lo viejo… pero al final es la reputación de las personas el criterio para discriminar, lo que al final determina no solo la supervivencia de los actores sino la nuestra.

Ya no se trata solo de mitigar, ni menos aún de compensar el daño infligido (lo que supone un reconocimiento de culpa por cierto) por buena voluntad (enfoque moral) o por obligación legal, sino de apostar por un enfoque de regeneración (medio ambiente), de resolución de los problemas que angustian y fracturan la sociedad e impactan las comunidades locales concretas en las que operamos.

Es ahí donde el concepto de licencia social para operar cobra una dimensión poderosa ya que de no ser capaces de anticipar nuestro papel, nuestra influencia en esos grandes problemas que atenazan la sociedad (riesgos) podríamos convertirnos en parte del problema y por lo tanto ser excluidos de la acción.

Necesitamos por tanto superar el concepto de RSC, responsabilidad social corporativa, entendida como una política marginal del negocio para incorporar esa visión integradora: la que hace propios los problemas del contexto como eje de sostenibilidad de la actividad empresarial.

Son cambios importantes que forman parte de una evolución:

  • Primero fue considerar el cliente el centro de nuestras estrategias en lugar del producto (tampoco debe serlo hoy la tecnología),

  • Luego: “hablemos de la persona y no solo el cliente”, sea empleado (interno o externo) o proveedor.

  • Hoy: tengamos una visión holística del conjunto de personas y sus interacciones, es decir la sociedad.

La sostenibilidad requiere repensar nuestro modelo de manera integral y transversal -no fragmentada-  en términos de impacto pero también de dependencia, con una visión ampliada en el espacio y en el tiempo.

La clave es anticipar y no remediar porque la historia nos indica que como poco sale más caro pero la aceleración de estos años nos indica que lo más probable es que lleguemos tarde. Identificar los riesgos a tiempo para convertirlos en una oportunidad de crecer y de ser más fuertes. 

Esta es la dinámica de los tiempos urgentes que vivimos:

o aportas a la solución o la sociedad te aparta.

Ese es el gran desafío de sostenibilidad de las empresas que nos lleva a revisitar regularmente nuestro propósito como guía de la  transformación integral de nuestro modelo de negocio (nada que ver con un mero lavado de cara), más auténtico, sostenible.

Aquellos que antes lo anticipemos tendremos más posibilidades de liderar el futuro porque lo estaremos construyendo con la licencia de la sociedad y la complicidad de las personas en el centro.

, en primera persona del plural.