04 de mayo de 2021

Planeta y Sociedad: los nuevos Accionistas



Artículo publicado en la Newsletter ESCENARIO SOSTENIBLE para LinkedIn el 30 de abril de 2021

En la reflexión del mes pasado, hablábamos de las empresas con propósito, aquellas que entienden que su razón de ser no es la máxima retribución al accionista.

Una empresa será sostenible si es y se mantiene financieramente viable en la consecución de su propósito: generar un valor compartido con el entorno. Eso requiere un compromiso expreso, basado en un diálogo constante con las partes interesadas (los stakeholders) para garantizar que la actividad de la empresa no solo no causa daño sino que contribuye a construir un futuro compartido. Se trata de obtener beneficios generando valor pero no solo para los accionistas.

Es importante señalar que la sostenibilidad va de responsabilidad y remediación del daño ocasionado (impacto o externalidad negativa) pero sobre todo de gestionar adecuadamente la dependencia de las partes involucradas en su proceso de negocio: entorno natural/ social y personas que trabajan en y con la empresa (clientes pero también proveedores…). Sin el concurso de esas partes, no existe negocio.

Con todo, la verdadera aportación de la sostenibilidad es su potencial creativo. Una adecuada gestión genera valor compartido en lugar de beneficio para unos pocos a costa de un daño a terceros, al tiempo que permite identificar oportunidades de negocio precisamente para ofrecer soluciones a los problemas del viejo modelo de actividad.

Es la oportunidad de convertirse en parte de la solución en lugar de ser parte del problema:

  • No contamino, resuelvo la contaminación.

  • No produzco desigualdad, sino que cierro las brechas.

Desde esta perspectiva es posible una visión de largo plazo y de sostenibilidad que construye nuevos modelos de negocio y estrategias empresariales que se involucran en el cuidado del Planeta y obtienen la licencia de la sociedad para seguir operando.

Planeta y Sociedad se convierten así en los accionistas de referencia de las empresas con futuro. La clave estratégica del momento es entender que son recursos imprescindibles para su supervivencia, tanto o más que el dinero. Si además los considera capitales a cuidar y retribuir como lo hace con los inversores, será capaz de liderar ese nuevo futuro.

Me pareció especialmente clarificadora esta aportación de mi profesor Richard Barker de Oxford al considerar capitales esenciales para nuestra actividad no solo el financiero que proveen inversores y accionistas sino el capital natural que es nuestro planeta y el capital social que nos aporta el ecosistema humano.

Sin un ecosistema natural y social sano, no existiremos.