El informe estima que en el caso de España el efecto de la pandemia hará que aumente el número de profesionales que deban hacer una transición laboral a otro puesto que requiere una diferente cualificación.Lo más interesante del tema, es que estos nuevos puestos de trabajo también presentan en general salarios más elevados que los anteriores.
En el caso de España, se da la paradoja, de que a pesar de las necesidades de perfiles digitales cualificados, seguimos teniendo una elevada tasa de paro, especialmente juvenil que debería estar siendo preparado para ocupar estas posiciones de futuro.
¿ Cuáles son las razones de esta contradicción ?
Pues podrían enumerarse muchas razones, pero me parece mejor plantear aquí un par de ellas para dejar a los lectores que aporten otras que complementen el análisis de la situación.
En el caso de España considero que una de las principales razones de esta situación es la baja formación tecnológica que se imparte desde la edad escolar. La falta de formación de los profesores en capacidades digitales, sumado a la falta de inversión en tecnología tanto en centros educativos como en el hogar (el papel de la familia en este tema es crítico), hace que muchos estudiantes accedan a la universidad con carencias de base que les dificulta la entrada y, sobre todo, la finalización de carreras con importante componente de capacidades tecnológicas, tal como pasa con las carreras STEM. Además, estamos haciendo un diagnóstico erróneo de las capacidades de los jóvenes respecto a lo digital: que utilicen el móvil u otros dispositivos electrónicos para todo, no significa que tengan capacidades avanzadas digitales para desarrollar trabajos cualificados. Sería un poco como decir que una persona que come mucho, está capacitada para ser un gran chef. Claramente no es el caso.
Tampoco en el mundo laboral, la tecnología se ve frecuentemente como un área en la que invertir tiempo de formación. Tenemos un cierto rechazo al uso de la tecnología, que incluso no está mal visto socialmente. En muchos casos, el propio trabajador renuncia a realizar una inversión en tecnología o formación con la que aprender, dejando toda la responsabilidad a su empresa. Personalmente considero que esto es un grave error, porque el uso de la tecnología y el desarrollo de capacidades tecnológicas siempre ha sido un factor diferenciador en el rendimiento de un profesional, y una de las principales palancas para el desarrollo profesional y la capacidad de reinvención y de tener un futuro laboral con más oportunidades.
Por supuesto que los Gobiernos tienen la obligación de desarrollar políticas formativas para que la sociedad avance en este campo, pero el recién publicado “Informe DESI” (Índice de la Economía y la Sociedad Digitales) que publica la Comisión Europea, en el que España, avanza de la posición 11 a la 9ª, nos indica que la formación en capacidades digitales sigue siendo un punto débil de la sociedad española.

Y aquí podéis ver el detalle del componente “Capital humano” del estudio, donde se ve que no ha habido prácticamente avance desde 2020.

¿ Cómo podemos conseguir que la oportunidad digital sea también una oportunidad para solucionar el problema del empleo en España ?
Esperamos vuestras propuestas