16 de septiembre de 2021

Eternas preguntas del hombre y su vida en sociedad



Estuve leyendo tres libros diferentes en estilo, época y contenido pero relacionados
  • CRITÓN . Platón. S IV

  • SOBRE LA BREVEDAD DE LA VIDA, EL OCIO Y LA FELICIDAD. Séneca. S I

  • DECÁLOGO DEL BUEN CIUDADANO. Víctor Lapuente. S XXI

Los tres plantean eternas preguntas del hombre y su vida en sociedad:

  1. ¿Es la vida tan corta que es imposible aprovecharla para la realización de uno mismo y para contribuir a la sociedad?

  2. ¿Está el bien público por encima del bien privado?

  3. ¿Cómo podemos ser buenos ciudadanos?


“La vida es breve pero suficiente” reflexiona Séneca.

Y en esa idea debemos pensar qué es lo que hacemos con nuestro tiempo, cómo mantener la rectitud de juicio para valorar y aprovechar las circunstancias presentes y, sabiendo lo que queremos, establecer el camino.

Cuando el individuo se cultiva a sí mismo y se hace útil, contemplación y acción, contribuye al bien de la comunidad. “Es exigua la parte que vivimos, lo demás es solo tiempo”. Estemos alerta para que nuestra vida sea más vívida que solo tiempo transcurrido.

Y en esa vida que recorremos inevitablemente en sociedad, ¿Qué debe primar: el bien público o el privado?

Platón nos lleva a través del diálogo entre Critón y Sócrates a la reflexión sobre la primacía del bien público. Si aceptamos las leyes de un lugar debemos acatarlas en tiempos de bonanza y de  contrariedad. No se puede responder con injusticia a lo que te parece injusto generando así un ciclo inacabable que degrada la vida de la sociedad. El respeto a la Justicia y sus decisiones es condición indispensable para la vida en sociedad.

Sócrates llama la atención sobre un tema importante y sobre el que es pesimista: sólo pueden ejercer el bien los que lo conocen, Por lo tanto, cuidado con la opinión de la mayoría si esta es ignorante.. Esto nos debe hacer reflexionar sobre la formación, la elección de los líderes y gobernantes en los que recae la responsabilidad de legislar, de ordenar la vida en sociedad que nos lleve a respetar y valorar el bien común.

Víctor Lapuente hace una magnífica reflexión sobre los ciudadanos que contribuyen al bien social cuando se perfeccionan a sí mismos. De nuevo podemos volver a pensar en esa educación y formación permanente que nos de herramientas para estar en el mundo.

Propone un decálogo que guía la actitud y la acción del buen ciudadano: responsable, respetuoso con los valores fundamentales. Nos plantea los pilares en los que encontramos estabilidad y sentido a la vida: familia, Dios, Patria. Como expresión de la trascendencia del hombre, como impulso a salir de uno mismo y por lo tanto velar por el bien común.