13 de diciembre de 2021
Valores o resultados

Valores o resultados es el habitual y triste dilema con el que muchos justifican su incapacidad. La conjunción disyuntiva “o” separa ambos conceptos para plantearlos como realidades incompatibles entre las que hemos de elegir.
Los valores refieren al “cómo”, y los resultados al “qué”. Los valores son los principios rectores y códigos morales que guían nuestras conductas. No son solo principios, sino también límites que nos indican lo que no debemos hacer. Por su parte, los resultados son los logros alcanzados, o sea, los efectos o consecuencias derivados de un hecho o modo de operar.
Los que eligen un sendero sin valores justifican su actitud señalando que ese es el camino para lograr los objetivos. El fin justifica los medios, sobretodo si el fin solo se alcanza por ese único camino. Esa es la propuesta de quienes rechazan actuar con valores. Es una argucia dialéctica trilera y tramposa: o valores, o resultados.
Conseguir resultados sin valores es, sin duda, una opción. Sobretodo una opción cómoda. En la dirección de equipos, las personas son solo piezas al servicio del resultado, peones sacrificables en pos de una meta superior. En la comercialización de productos, todo vale para conseguir que el cliente compre y consuma. En la consecución de acuerdos de trabajo y alianzas de todo tipo, el engaño y la picaresca son estrategias válidas para ganar. En la actividad productiva, el beneficio impera sobre la calidad o lo medioambiental.
Son líderes cuyo estilo directivo antepone el objetivo a cualquier otra consideración. Todo y todos a su servicio. No les importan los malos modos, ejercen el control, utilizan el imperativo y usan el miedo.
Pero frente a esta opción, existe otra: la consecución de resultados a través de un camino de valores. Sí hay alternativa. Nadie nos la puede negar. Los estudios demuestran que sentirse parte de una organización con valores es uno de los mayores factores de retención del talento. Adecuar los productos al servicio de los clientes es la clave de la vinculación comercial. La “orientación al cliente” genera las relaciones más rentables. Las alianzas basadas en la colaboración y la transparencia son las más sólidas y ventajosas. Las actividades productivas sostenibles integran beneficios adicionales al económico. Las políticas de buen gobierno fomentan mejores procesos en la toma de decisiones. ¿Cómo se pueden seguir negando estas evidencias?
¿Es posible conseguir resultados sin valores? Sí, pero ¿a qué plazo y con qué coste? A Volkswagen su falta de ética en la manipulación de los catalizadores le ha costado 16.200 millones de euros. En el lustro 2011-16, el coste de las conductas ilegales de los profesionales de las 20 mayores entidades financieras del planeta supera los 293.000 millones de euros (más que la suma total de la capitalización bursátil de Telefónica, Santander, BBVA e Inditex juntas).
Insisto en la pregunta: ¿es posible lograr resultados sin valores? Rotundamente sí. Mourinho puede ser un ejemplo. Pero con valores también: frente a Mourinho, Del Bosque. Utilizo estos modelos aun a riesgo de que uno y otro puedan ser percibidos de muy diversa forma. Aunque algunos cuestionen el ejemplo usado, lo que no parece cuestionable es el mensaje que pretendo transmitir a través de él.
Resultados y valores no son realidades incompatibles, sino términos de un binomio que se necesitan. De igual modo que el resultado sostenible en el tiempo exige valores, también los valores requieren resultados.
Menores en número, pero coincidentes en el planteamiento tramposo de un dilema que no es tal, están los que elevan un rimbombante discurso moral para justificar la no consecución de resultados. Pues en el mundo de la empresa, no vale. Sin resultados no hay viabilidad, y sin viabilidad no hay valores que poner en pie.
En el nuevo liderazgo, valores y resultados son dimensiones que no aceptan la conjunción disyuntiva “o” para separarlos, sino la copulativa para unirlos. Que nadie nos engañe, no se trata de elegir entre valores o resultados. Se trata de sumar valores y resultados. Sí o sí. Sí y sí.