09 de junio de 2022

El espacio en lo global: urbano y rural



Fuente: barcelona.cat

Voy a empezar por decir que escribir sobre ruralidad, y más la ruralidad localizada en un pueblo real, no es tarea fácil teniendo en cuenta que vivimos en un mundo globalizado donde además impera el modelo urbano sobre el rural. La ruralidad no avanza igual que lo hace la urbanidad globalizada, y abordar las relaciones disonantes entre las identidades locales y globales, o entre los modelos urbano y rural, se complejiza. 

Por ese motivo, hoy traigo a debate los espacios, pero esta vez el urbano. Esos espacios desde dónde seguramente la mayoría de gente nos esté leyendo. Así que vamos a comenzar por aclarar, ¿qué está ocurriendo en el modelo urbano actual? 

En las últimas décadas, el crecimiento demográfico y geográfico de las ciudades, unido a la llegada y uso de las nuevas tecnologías de la información y comunicación, las famosas TIC, han repercutido en la condición global de las ciudades. Atrás queda la acepción sociológica más tradicional de ciudad como medio socioeconómico dentro de un país. Con los constantes procesos económicos transnacionales, la hipermovilidad actual y la conexión en red, las ciudades actuales se están transformando en entidades con poderes económicos, sociales y culturales propios. Además, se posicionan en el mapa mundial como nuevos centros estratégicos en la gestión de la economía y cultura globales, y su poder socioeconómico varía según los modelos de producción, las redes de transporte y las sociedades en sí mismas. 

Todo ello deriva en un nuevo modelo urbano transnacional que autores como Saskia Sassen han denominado ciudad global. La teoría que engloba este concepto, básicamente viene a decir que este nuevo modelo urbano se formula en torno a varias hipótesis que ponen énfasis en el poder de las corporaciones transnacionales y las comunicaciones globales. 

Sin embargo, yo el énfasis lo pongo en las consecuencias de esta internacionalización del mercado en las sociedades urbanas. La neutralización de la distancia, el espacio y el tiempo que proviene de la mundialización de la economía, deja fuera toda una gama de actividades y tipos de trabajadores que no participan directamente en este subsistema orientado hacia el mercado global. Las personas que no actúan directamente en las dinámicas transfronterizas y en red, aun desempeñando un eje central en el mantenimiento de este ritmo económico en las ciudades, se marginalizan en periferias alejadas de los núcleos empresariales convertidos en los nuevos centros urbanos. 

De manera que las desigualdades sociales urbanas son interdependientes a la configuración y uso de estos espacios; que no son solo el escenario donde ocurren las discriminaciones, sino que forman parte de la dinámica opresión-privilegio. 

Así el espacio, urbano o rural, global o local, cobra especial importancia en la investigación social. Es una capa más que añadir al prisma de cualquier análisis porque intersecciona con las múltiples categorías sociales y culturales que caracterizan a las personas. 

En suma, hace falta conocer mejor lo que nos rodea porque nos hace ser como somos y nos ayuda a ver dónde nos encontramos.