17 de octubre de 2022

Relathia, un ecosistema para el reto rural



En el inicio, hace 5 años, nuestra motivación fue la constatación de que en el debate público no se estaban abordando las acciones necesarias para adaptarnos, cuando no prepararnos activamente para aprovechar las transformaciones que estaban produciéndose a nivel global.

En concreto, ante los grandes desarrollos disruptivos en el ámbito de la tecnología y en el ámbito de la sostenibilidad, no como modas de ciertos sectores o colectivos sino como vectores de transformación estructural que el modelo económico y social vigente no estaba integrando. Teníamos la sensación de que estábamos perdiendo oportunidades.

Somos personas comprometidas que ante los desafíos de nuestra sociedad y nuestro entorno damos un paso adelante para aportar nuestra mirada sistémica. Se trata de aprovechar la oportunidad que representa un modelo en crisis para construir un nuevo modelo de sociedad que resuelva los problemas y brechas abiertas que se han agudizado en el siglo XXI.

Nuestro enfoque de transformación arranca de la identificación de las referencias estratégicas o palancas para convertir los problemas en oportunidades y con ello generar expectativa de futuro en positivo.

Si bien nuestro propósito final es ayudar a construir la sociedad que queremos en el siglo XXI, nuestra hoja de ruta se construye en retos. Se trata de problemas complejos que requieren una visión de largo plazo y transversal que fomenta alianzas de actores diversos con mentalidad disruptiva para procurar respuestas viables y eficaces.

Nuestra agenda se compone así de una observación continua de tendencias y actores y del desarrollo de proyectos concretos para ofrecer una propuesta de acción ante grandes retos.  Dos grandes retos que tienen en común la demografía: el reto rural y el reto generacional.

España presenta unas características muy extremas tanto en el intenso vaciamiento del espacio rural como en el acelerado envejecimiento de la población y una juventud con expectativas de futuro en fuerte empeoramiento.

Son problemas complejos que queremos analizar en clave de oportunidad, rompiendo la inercia de aplicar paliativos a lo que se da por perdido. Nosotros identificamos oportunidades donde el resto ve problema, convertimos pasivos en activos y con ello damos viabilidad futura a lo que hoy se considera residual. Y para ello generamos un ecosistema, una comunidad capaz de pensar, sumar y actuar en clave sistémica.

Partimos de la mirada macro, analizando el modelo de crecimiento económico actual identificando las palancas de transformación y su potencial en el ámbito rural, al tiempo que construimos un ecosistema de actores y referencias en el terreno, en lo local que ya han demostrado un compromiso y voluntad de acción y de cambio.

Para construir un proyecto de futuro sostenible, en Relathia creemos que es preciso pensar en una manera disruptiva, no tendencial. El modelo económico vigente considera marginal al campo, no tiene un papel principal que jugar.

Con nuestra mirada, existe espacio para una nueva ruralidad que juega un papel central en el modelo económico y social del siglo XXI que ya está exigiendo una revisión del modelo de ciudad y de su relación con el entorno.

Esa nueva ruralidad exige una gestión del territorio actualizada,  en objetivos y en herramientas. El territorio se convierte en el principal activo a cuidar más allá de los usos clásicos o tradicionales que no dan los recursos necesarios para un proyecto vital digno.

Esa actualización de la gestión del espacio rural pasa por contar en primer lugar con infraestructuras no solo físicas sino principalmente digitales que son las que conectan los espacios y habilitan el uso de herramientas tecnológicas para el desarrollo de actividades con futuro. La digitalización permite la descentralización de la actividad y por tanto su localización en entornos rurales.  Los empleos del siglo XXI se generan en espacios conectados.

En segundo lugar es preciso abordar no solo el autoconsumo y autosuficiencia energética sino generar energía renovable descentralizadamente para el conjunto del sistema y sociedad a escala europea y global.  Necesitamos energía para vivir y estar conectados pero en el siglo XXI es fuente de riqueza por su aportación a la sostenibilidad del conjunto de la sociedad por la generación de energía verde.

En tercer lugar, es preciso fomentar el acceso a viviendas dignas y de  calidad, base de un proyecto vital. Nuevamente el espacio rural se erige en solución ofreciendo alternativa a la vivienda inaccesible de las ciudades.

Esos 3 ejes son vertebrales y fundamentales para un proyecto de actividad sostenible. Dicho esto, si desde un punto de vista teórico es posible definir una nueva ruralidad que juegue un papel transformador, activo en el modelo de sociedad del siglo XXI, la diferencia la marca la ejecución y esa viene de la mano del talento. De personas comprometidas en el terreno con iniciativas concretas.

Este es nuestro ecosistema Relathia para el reto rural. Pensar, sumar para actuar

Elena Pisonero.

Fundadora de Relathia