Guía para navegar los retos tecnológicos de 2019

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Sofía Soler

Basta con una mirada a diarios digitales y redes sociales para abrumarse con el panorama actual. Señales en la economía, la geopolítica y la tecnología apuntan que el mundo en el que vivimos ya es muy distinto al del siglo XX. En realidad, ha pasado ya mucho tiempo, pero el problema está en que, quizás, no nos hemos dado cuenta hasta ahora. Los asuntos políticos y sociales de hoy, aunque con similitudes con el pasado, tendrán una raíz distinta y, por lo tanto, necesitarán soluciones también distintas. En Relathia creemos que esta clase de retos los podemos abordar todos, sea cual sea nuestra posición en la sociedad: como individuos, como organizaciones, como empresas, como comunidades… Para ello, hemos preparado esta recopilación de los cuatro “focos calientes” para el 2019 y una guía de lectura. Como niños con una bici nueva, confusos por su velocidad, lo importante es dejar de fijarnos en cómo gira la rueda y mirar hacia el frente para poder reaccionar a tiempo.

China y la carrera tecnológica

Una de las primeras direcciones a las que prestar atención es China. Con una clara intención de liderar el mundo tecnológico del futuro, es responsable del 20% de la inversión en I+D+I global. Son datos positivos para el país asiático, pero también para su contrincante en la carrera tecnológica: Estados Unidos continúa siendo el destino favorito para los estudiantes chinos, lo que favorece el movimiento de conocimiento, al menos como advierte Bruegel, si la política antinmigración de Trump no se endurece.

Y es que el alejamiento de ambos países se extrema: uno de los objetivos del programa “Made in China 2025” es dejar de depender de los componentes estadounidenses, especialmente, en el sector de los semiconductores.

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En al plano político, el multilateralismo es otra de las grandes cuestiones para el 2019. Como apuntaba Eva Borreguero en El País, las políticas puestas en marcha por el gobierno chino con el objetivo de ponerse a la cabeza del orden mundial se enmarcan en sus valores y conceptos tradicionales. Ante una cultura y manera de actuar diferente, China podrá no querer formar parte de las estructuras de colaboración internacional que han regido el mundo hasta ahora o, tal vez, preferirá cambiarlas en favor de su mentalidad y sus reglas.

Lecturas:

China is the world’s new science and technology powerhouse”. Bruegel.

El abrazo del dragón”. Eva Borreguero, El País.

The US cannot halt China’s march to global tech supremacy”. Financial Times.

El futuro del trabajo, el trabajo del futuro

El envejecimiento de la población, la automatización y el aumento de las desigualdades tendrán en este año consecuencias directas en nuestras vidas. Las cadenas de valor globales y el mismo concepto de “trabajo” como centro de la actividad económica ya se han modificado, y el beneficio económico generado con unas reglas diferentes a las previstas hasta ahora no se está distribuyendo al resto de la sociedad.

Y es que en esta cuarta revolución industrial, igual que en las anteriores, la tecnología por sí misma no equivale a progreso. Son los usos que le demos los que van a definir el futuro. Para que el rédito sea positivo, será necesario impulsar nuevas capacidades humanas y mecanismos sociales. Es decir, una perspectiva actualizada para la educación, para las políticas, para la regulación, para la protección social, para el funcionamiento y modo de actuar de las organizaciones.  

Lecturas:

The Future of Jobs Report 2018”. World Economic Forum.

Work in the Digital Age”. Policy Network.

“Futuro del trabajo: una visión general”. Universitat de València. J. Andrés y R. Doménech.

Captura del artículo “Futuro del trabajo: una visión general” de Andrés y Doménech.

Captura del artículo “Futuro del trabajo: una visión general” de Andrés y Doménech.

 

Tecnologías y ética

El desarrollo de la tecnología y sus usos comporta una serie dilemas éticos que deberíamos empezar a esclarecer como sociedad: responsabilidad en la toma de decisiones, transparencia, lucha contra la discriminación, valores humanos (pero… ¿relativismo cultural o universalismo?), protección de datos...

Lecturas:

“Applying artificial intelligence. AI for social good”. McKinsey.

We know ethics should inform AI. But which ethics?”. World Economic Forum.

Arreglar el desastre de internet”. Delia Rodríguez, El País.

 

compromiso y sostenibilidad

En este nuevo mundo definido por la Cuarta Revolución Industrial, para Colm Kelly, las economías necesitan objetivos sociales (no solo financieros), que reflejen las necesidades de las comunidades locales, regiones y países. Esa búsqueda de “propósito común” debe existir a nivel macro y microeconómico: cada negocio y organización puede definir, cumplir y actualizar un propósito que guíe sus decisiones e impregne su marca y cultura corporativa. Para muchos, los Objetivos Desarrollo Sostenible de la ONU son un buen marco para guiar su contribución a la sociedad.

Lecturas

“¿A la altura de la Cuarta Revolución Industrial?”. Elena Pisonero, La Vanguardia.

“Creating common purpose”. Colm Kelly, PWC. 

Los cuatro principios de Colm Kelly para enfocar el propósito común de la sociedad.

Los cuatro principios de Colm Kelly para enfocar el propósito común de la sociedad.

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